Entradas populares

sábado, 15 de enero de 2011

LA NIÑA Y EL ROBLE (María Jesús,_Yosune , Oleo sobre tela)

                                                   
El roble se yergue firme, sólido. Su copa se mueve susurrante al compás de las ráfagas de viento. A sus pies la hierba no está todavía muy crecida. Está húmeda, jugosa, con el olor de la tierra pegado a cada una de las briznas. El suelo está aún mojado por el “orballo” a pesar del sol caliente del mediodía.
Por el camino la nena avanza llorosa y compungida. Se escapó por la ventana de la habitación de la abuela. Por su cara sucia resbalan las lágrimas gruesas, caminos de churretes marcan sus mejillas.Es pequeña y está triste,  necesita la mano y la caricia de una mamá, de esa madre que no tiene. Siente que no la quieren como ella espera. Sus cuatro años anhelan mimos y zalamerías, palabras de consuelo, palabras tontas y cómplices, arrullos de los que solo  una madre es capaz. La nena salta la cerca que separa el prado del camino se acerca al árbol, se cobija bajo su sombra,  lo acaricia, busca en la superficie rugosa del tronco el consuelo que necesita,  apoya la cara y lo abraza creyendo en su fortaleza, en su vigor. Se sienta en la hierba con la espalda apoyada en el roble, luego se tumba y entierra la cara entre la hierba sintiendo su caricia, la aprieta en sus manos a  puñados, la huele y la muerde. Es en la tierra, en la hierba y en ese árbol majestuoso donde ella encuentra su fuerza, su aliento; el consuelo para su ánimo triste
 Más tarde le preguntan a la niña donde estuvo, y ella contestará, con el silencio, alzándose de hombros, sin respuesta…Más allá de la aldea en el prado, en una esquina, el roble espera…

No hay comentarios:

Publicar un comentario